El despertador sonò temprano solo dos veces en 10 dìas: a la ida y a la vuelta (obvio). El resto nunca sonaba antes de las 10 de la mañana. Lo acostumbramos bien.
Vasito de leche con cola-cao y torta de aceite andaluza, para empezar con energìas el dìa.
Despuès depende del dìa. Muchas veces nos quedàbamos en la playa en Càdiz, bajàbamos casi siempre despuès de las 5, y era increìble que a pesar de que no hacìa demasiado calor, siempre nos quemàbamos un poquito al sol. Nos gustaba quedarnos hasta despuès del atardecer. Es tan relajante...
Estuvimos, por ejemplo en Caños de Meca. Es un pueblecito bastante pequeño, està lleno de hippies que se ganan la vida haciendo pulseras y objetos varios de cuero.
En Conil era otro mundo nos quedamos en la playa hasta el atardecer, para no perder la costumbre.
Otro dìa tuvimos ganas de pasar un poquito de calor y decidimos ir a Sevilla. Es una ciudad para vivir, me irìa allì a ojos cerrados. Demasiadas fotos para ponerlas todas aqui. Mis favoritas:
Este es el recuerdo que me llevo de esa pequeña parte de Andalucìa.




